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Tuve la oportunidad de entrevistar al cantante portugués Luís Severo en la ciudad de Lisboa. Durante nuestra conversación, profundizamos en varios aspectos de su carrera artística. Hablamos sobre las emociones que inspiran su escritura, su proceso de composición, su conexión con el público y la importancia de esa relación en su desarrollo como artista. 

Hola Luís, ¿cómo te gustaría presentarte?
Soy Luís Severo, nací en Lisboa en 1992. Viví en Odivelas hasta los 23 años, y desde entonces en varios barrios de Lisboa, llevando 5 años en Olivais. Escribo y edito canciones en mi propio nombre, y con mi amigo João Sarnadas en la banda Flamingos. También me gusta ayudar a amigos a grabar y producir discos.

Tus letras están cargadas de un componente sentimental, serenidad y reflexión personal, al mismo tiempo que creas una ventana para que el público pueda identificarse con ellas. ¿Cuál es tu proceso y enfoque creativo al componer música?
Mi proceso es muy anárquico. Pero pasa mucho por cruzar las melodías que voy creando con las frases que diariamente escribo aquí y allá. No escribo pensando forzosamente en si otros se identificarán, solo busco clarificar al máximo mis ideas y esperar que en ese proceso surja la identificación de los demás.



Luís lleva el anillo Fandanguillo y el colgante Tango.

Hablamos de un rasgo nostálgico en tus letras y sonido. ¿Cómo influye el carácter de la música tradicional portuguesa en tu música? ¿Qué otras influencias destacarías?

Me gustan las canciones que cuentan historias o pensamientos, en las que encuentro una forma particular de ver el mundo. Excepto ejemplos muy particulares donde las canciones exponen ideas políticas que no considero tolerables, me gusta escuchar cantar sobre prácticamente todas las existencias, porque en el fondo, me gusta escuchar cantar. Esto parece muy vago, pero en mi cabeza tiene sentido. Por supuesto, luego está mi identificación estética con ciertas formas de producción, pero cada vez eso pesa menos. Crecí escuchando mucho folk, pero creo que si solo hubiera escuchado folk, mi música no sería igual.

¿Cuál es la cosa más valiosa que has aprendido al subir al escenario?

Cuesta aceptar que cuando subes a un escenario todos los detalles cuentan. Por mucho que en el momento evites pensar en todo al detalle y "dejes que simplemente suceda", todos los detalles hablarán a través de las canciones. Así que estoy en constante aprendizaje en el sentido de montar el espectáculo que mejor sostenga lo que propongo hacer, sin perder lo que debe tener de orgánico. En los últimos años he tenido bastantes conciertos que me han permitido evolucionar un poco, pero no diría que el aprendizaje ya ha terminado, todo lo contrario.

¿Cuál es tu relación con el público? ¿Cuál es tu recuerdo más bonito de tocar en vivo?
Siempre soy feliz tocando, por supuesto que en algunos días más que en otros, pero en general siempre es una gran alegría para mí. Los recuerdos más bonitos y también los más aterradores ocurren al final de los conciertos, cuando hablo con la gente y me doy cuenta de que algunas personas vinieron desde lejos para verme, o que encajaron el concierto en los momentos más intensos de sus vidas, ya sean alegres o tristes. Sin eso, probablemente me divertiría de todas formas, pero es muy bonito saberlo.

En tus conciertos, te presentas con una banda, con piano o de forma acústica: tú y la guitarra. ¿Crees que la conexión íntima de un músico con su instrumento en una actuación puede asemejarse a la relación de un artesano y sus
herramientas?

Imagino que existen paralelismos. Imagino que el artesano solo cuando ve el producto final en la comunidad puede tener la certeza de todo lo que hizo con sus herramientas. Imagino también que el sentimiento de insatisfacción permanente y de constante aprendizaje es paralelo. Y luego, por supuesto, al igual que una canción, una joya siempre será mucho más si encaja en la vida de alguien, y eso ya nos trasciende.


Luís tocando su guitarra con el anillo Fandanguillo.

¿Qué valoras más en el arte de la joyería? ¿Qué significan las joyas para ti?

Además del componente estético, de gustarme apreciar lo que considero bello, creo que las joyas pueden cumplir dos roles principales: la invocación de la memoria cuando se trata de joyas que asociamos con un momento o una persona determinados; o el simple refuerzo de la relación con el propio cuerpo, realzando o desvaneciendo rasgos que nos hacen sentir más seguros en nuestra existencia física y en el espacio que ocupamos.

¿Cuál es tu primer recuerdo de una joya?

Desde niño me gustan los pendientes, pero no es habitual que los chicos se hagan agujeros en las orejas en la infancia. En ese sentido, recuerdo los pendientes de pinza de mi abuela, ella tenía varios, y como no requerían agujeros podía usarlos en juegos en casa.

¿Qué destacarías en las joyas de Carla Souto?

Las considero muy elegantes, sin asociarlas necesariamente a una supuesta identidad de género o edad particular, lo cual para mí es un gran elogio. Me gusta cuando una joya no solo capta nuestra atención en ella, sino en toda la persona, y encontré eso en el catálogo. También me gustó lo que llamaría la dicotomía general/detalle, es decir, ver una joya desde lejos y que ya sea hermosa y armoniosa por sí sola, pero de cerca siempre encontrar detalles que la hacen más profunda. Me gustan especialmente los pendientes, pero bueno, como ya dije, me gustan mucho los pendientes.


Puedes escuchar la música de Luís Severo aquí


MARZO 2024:


Con motivo del Día Internacional de la Mujer hemos hablado con las voces inspiradoras que dan vida a nuestra marca. Hemos hablado sobre lo que más disfrutan haciendo, cuál es la esencia única que aportan a su trabajo y qué representa la joyería para ellas.






Laura es co-fundadora de manchea, un taller de artes gráficas dedicado a la impresión tradicional y técnicas artesanales. Su compromiso con la producción manual y la sostenibilidad es lo que más nos ha gustado para llevar a cabo la creación del nuevo packaging.

Laura lleva el anillo Nostalgias



Hola Laura, ¿cómo te gustaría presentarte?
Laura Sánchez, artesana accidental.


¿Cómo es tu trabajo y el día a día en manchea?

manchea es un taller de artes gráficas especializado en impresión tipográfica. Por el tipo de encargos que nos llegan, cosas que imprentas más grandes o no artesanales no pueden cubrir, nuestro día a día tiene mucho de pensar y repensar los trabajos para llegar a lo que los clientes quieren. Y, fundamentalmente, tiene mucho también de medir papel, cortar papel y unir papel de múltiples formas.


¿Qué es lo más valioso que has aprendido trabajando con manchea?
Descubrir que, incluso en el objeto que parece más simple, hay un montón de horas de trabajo y conocimientos, propios y heredados, detrás. Para llegar a un producto ha habido un proceso laborioso de prueba, error y mejora. También me ha servido para darme cuenta de la importancia de los materiales; la diferencia entre trabajar con malos o buenos materiales es enorme, para el propio proceso y para el resultado. La consecuencia final de todo eso es que ha cambiado mi forma de consumir, prefiero comprar menos, pero mejor.

¿Cómo ha influido tu experiencia con técnicas artesanales en la forma en que abordas tu proceso creativo?
Antes de empezar a trabajar en manchea no me consideraba una persona especialmente creativa, la hoja en blanco me bloquea mucho. Pero en el trabajo artesanal las opciones están más limitadas, porque lo que haces va a tener que servir una función o porque tienes que emplear un material concreto, por ejemplo; así que en ese sentido supongo que se adapta muy bien a cómo funciona mi cerebro, ya no hay infinitas posibilidades y sí una meta concreta, lo demás es ir salvando dificultades. Trabajar en esto me ha hecho darme cuenta de que la creatividad puede aflorar de muchas formas y de que me gusta crear, hacer, y trabajar con las manos.

¿Quiénes son las mujeres que más te inspiran?
Me inspiran las mujeres que son capaces de tener la fortaleza de mostrarle a los demás el camino a mejorar, como personas y como sociedad; que encuentran ese equilibrio entre autocuidarse y priorizarse, y al mismo tiempo ser conscientes de que formamos parte de un ecosistema, una red, y actuar en consecuencia. Más estrictamente en el terreno creativo, me inspiran las mujeres que tienen un mundo propio. 

¿Qué significa para ti ser sostenible?
Tengo una perspectiva bastante decrecentista en cuanto a cómo abordar la sostenibilidad, así que para mí significa usar lo mínimo posible y aprovecharlo al máximo. En nuestro taller, por ejemplo, guardamos los restos de papel que se van generando para hacer papel reciclado que podamos emplear después. También le damos mucha importancia al kilómetro 0, no solo por los beneficios medioambientales (trabajar con materiales autóctonos, generar mucho menos CO2 porque no requiere apenas transporte, etc.), sino también sociales, apoyar lo local con nuestro consumo crea comunidades más resistentes. También es cierto que, por desgracia, sobre todo en lo que respecta a materiales, nos es muy difícil ya encontrarlos de producción local, y la diversidad de oferta que creemos que hay en realidad no es tal. 


¿Qué papel podrían jugar el arte y el diseño en la sensibilización sobre la sostenibilidad y la crisis climática?
Creo que el arte y el diseño están haciendo bastante buen trabajo en cuanto a esto. Por una parte, me da la impresión de que un buen número de artistas y artesanos ya tienen interiorizada la necesidad de ser sostenibles y lo aplican en sus trabajos como una parte más del proceso, en la elección de los materiales, en cómo se produce...  Y creo que en el caso de la artesanía también se está visibilizando: que un producto está hecho con materiales sostenibles, que su proceso de producción es sostenible, o que los propios oficios artesanos suelen ser, por su propia naturaleza, más sostenibles que los procesos más industriales. 


¿Qué es lo que más valoras de la artesanía?
Lo que más valoro de la artesanía son varias cosas. Me gusta saber que hay una persona detrás de un producto, que le ha dedicado un tiempo a cada uno y que cada uno es, de alguna forma, único. Me gusta que sea a pequeña escala, que no haya una producción masiva, que sea una forma de producción muy conectada con el territorio y con los materiales. Me gusta que desempeñar un oficio artesanal suponga preservar, y mejorar, saberes ancestrales, que de otra forma se perderían.




En la imagen, Laura trabajando con el anillo Nostalgias


¿Cómo definirías el lujo?

La verdad es que, de primeras, es un concepto que asocio con brillo, glamour y exclusividad, que no es algo que me atraiga. Así que le daría la vuelta, para asociarlo con calidad, con materiales y procesos sostenibles, con buenas condiciones de trabajo, con acabados cuidados. 

¿Qué es lo que más aprecias de la joyería artesanal?
Como todo producto artesanal, lo que aprecio de la joyería artesanal es el cuidado que se pone en cada pieza: el uso de buenos materiales; el proceso lento, con mimo; que muchas veces sea incluso una pieza personalizada, diseñada específicamente para la persona que la va a llevar. Me gusta esa cercanía que la producción artesanal permite establecer entre creadora, producto y compradora.

¿Qué significan las joyas para ti?
No suelo llevar joyas en el día a día. Si llevo algo, incluso el reloj, en cuanto me pongo a trabajar, inconscientemente me lo quito y después paso un buen rato buscándolo. Por eso, para mí son objetos que elegir porque realmente me dicen algo, porque me gusta la historia que hay detrás para quién lo ha creado, o porque para mí tienen algún simbolismo especial.

Habla de tu relación con la marca Carla Souto y qué es lo que destacarías.
Poder trabajar con proyectos como el de Carla Souto es una suerte. Por una parte, porque se ve todo el trabajo, la reflexión y el cuidado que hay detrás de cada pieza. Además, es gratificante cuando un proceso de colaboración es fluido. A las dos personas que formamos manchea nos encanta la sensibilidad que transmiten las piezas de Carla, formas orgánicas con toda la poesía que muchas veces le falta a la joyería tradicional.







Sofía Colodrón es directora de fotografía para películas, videoclips y fashion films. También ha trabajado ocasionalmente como modelo. Su destreza para jugar con contrastes visuales deja una huella única y distintiva en cada proyecto en el que participa. Ha colaborado en sesiones de fotos para la marca tanto delante como detrás de la cámara.

En la imagen, Sofía lleva el colgante Silencio chapado en oro. 

Hola Sofía, háblanos sobre ti. ¿Cómo te gustaría presentarte?

Soy directora de fotografía y fotógrafa. 


¿Cómo has llegado al mundo de la fotografía? ¿Qué es lo que más te gusta?

De pequeña en algunos viajes de verano mis padres nos daban una cámara desechable a cada hijo. Recuerdo con fascinación el hecho de poder disparar sólo 36 fotografías porque a parte de considerarlo un reto, las volvía mucho más especiales. Pero fue mucho después cuando empecé bellas artes, cuando supe que era mi vocación. 
Lo que más me gusta es trabajar en proyectos con directores que tengan sensibilidades parecidas a las mías y si no, que sean proyectos estética o narrativamente interesantes. En cuanto a foto fija, sería fotografiar a mis amigas y mi familia, como un acto de amor hacia ellas.


¿Qué significa para ti la creatividad?

La creatividad es libertad y también una forma de evasión.


¿Quiénes son las mujeres que más te inspiran?

Voy a decir un cliché: mis amigas y mi madre. En los entornos creativos donde es muy difícil vivir de lo que realmente te gusta hacer, me inspira muchísimo la perseverancia, la disciplina dedicada a los proyectos personales, a hacer lo que verdaderamente te gusta, mientras a veces se tiene un trabajo a parte. Es mucho más fácil sentir esa constancia en las amigas que me rodean y eso es lo que más me motiva y me inspira, a parte de que ya de por sí admiro muchísimo su trabajo.  


¿Cómo se refleja la cultura budista en tu vida diaria?

Es una herramienta que me ayuda a crear espacio entre lo que me ocurre y cómo reacciono ante ello. Y a reaccionar mejor… jajaja. 




Colgante Silencio chapado en oro.

¿Existen algunos rituales y rutinas que sean importantes para ti?

Empezar el día con el cuarto recogido y limpio, y meditar un rato lo primero de todo a ser posible.


¿Cómo defines tu estilo?

Va por días pero hay un adjetivo que me gusta mucho a pesar de ser un anglicismo: “effortless”. Me gusta es vestir un poco “masculina”, llevar ropa ancha, colores más neutrales pero contrastar con algo más llamativo y femenino como pueden ser unas botas de cuero puntiagudas de color lima, o un bolso chulo. 


¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con la moda?

Las revistas S moda que venían como suplemento de El País, no sé si los sábados o domingos. Me encantaba ese momento de mirar nuevas tendencias, ver cómo lo llevaban las “it girls” del momento, la mezcla de colores y prendas que yo nunca había llevado puestas. 


¿Cuál fue tu primera joya?

Supongo que fueron los pendientes que me pusieron al hacerme los agujeros siendo muy pequeña. Pero joya como tal, me quiere sonar un colgante de una virgencita que algún familiar me regalaría.


¿Qué hay en tu joyero?

Muy poquitas piezas si te soy sincera y muy clásicas. Un par de colgantes, algún anillo, collares de mi abuela que no se realmente cuando me pondré… Pero ahora más que nunca me gustaría invertir en piezas únicas y más atrevidas.


Habla de tu relación con la marca Carla Souto y qué es lo que destacarías.

Me gusta tu concepción de joya como escultura vestible y realmente te veo detrás de cada diseño. Es muy fácil y divertido trabajar contigo porque tienes muy clara la imagen de tu marca y porque coincidimos en gustos estéticos. Destacaría la elegancia, la atemporalidad y la belleza de cada pieza.






Paula Yubero es una fotógrafa nacida en Madrid. Posee un talento innato para captar la belleza oculta de objetos y de los instantes más íntimos. Su visión única ha contribuido significativamente en la creación de campañas desde los primeros días de la marca.

Paula lleva unos pendientes en plata y pieza única.


Hola Paula, ¿cómo te gustaría presentarte?

Siempre que tengo que presentarme delante de un grupo de personas que no conozco me pongo extremadamente nerviosa, al final lo que yo diga de mi va a ser un primer espejo, y eso me asusta, y claro, existen infinitas formas en las que yo podría presentarme. En este momento de mi vida me gusta presentarme como Paula, soy fotógrafa. Nací y crecí en Madrid, y hace justo un año que me mudé a Porto, Portugal.


Describes la fotografía como una puerta a tu mundo interior. ¿Qué es lo que podemos encontrar después de esa puerta?

Supongo que una especie de diario íntimo de imágenes que tienen que ver con un universo sensorial. 

 

¿Cómo se expande la filosofía de tu trabajo a tu vida personal y viceversa?

Mi trabajo y mi vida personal han estado siempre estrechamente ligados. Siempre trabajo en mis proyectos artísticos desde la intimidad y desde lo que tengo más cerca y conozco (o creo que conozco). Por lo tanto se expande en todas las direcciones, y normalmente el inicio y desarrollo de mis proyectos parten de pequeñas cosas que me pasan, que leo, o que veo, y que me llevan a querer conocerlas más profundamente en mi caso a través de la fotografía.


¿A dónde te gustaría llevar tu práctica?

La verdad es que no pienso mucho en esto, trabajo de forma muy fluida y mi trabajo evoluciona conmigo y con mis experiencias, por lo que siento que es algo impredecible y que no quiero tampoco controlar. 


¿Quiénes son las mujeres que más te inspiran?

Es curioso, durante la carrera de Bellas Artes, a raíz de un trabajo que teníamos que hacer de research, me di cuenta de que de forma totalmente inconsciente un 85% de mis referencias artísticas eran mujeres. Pero creo que ahora mismo estas referencias están más ligadas a las mujeres que me rodean, mis amigas principalmente, y mi madre ha sido siempre un faro muy importante para mi. 

 

¿Dónde encuentras la belleza?

Desde hace unos años ando bastante fascinada por los jardines. Desde que salí de mi ciudad de forma más definitiva son espacios que habito y visito casi a diario. En estas ciudades caóticas y ruidosas que habitamos creo que son espacios definitivamente imprescindibles y necesarios especialmente para nuestra salud mental y física. Son también espacios por tanto en los que encuentro belleza siempre, en todas sus formas. 





¿Cuál es tu idea de belleza atemporal?

Para mi la clave de algo temporal creo que estaría en la sencillez y la elegancia. 


¿Cómo has desarrollado tu estilo a lo largo de los años?

Al estar muy ligado mi trabajo personal con mi vida, se ha desarrollado conmigo. Obviamente que desde los inicios hay referencias que siempre están presentes, quizá al principio más que ahora, pero trato de darme libertad en ese sentido. Es bonito ver en imágenes pasadas como aun hay cosas que se repiten en mi trabajo, pero que miro de otra manera. 


¿Cómo definirías el lujo?

Creo que a día de hoy poder tener una casa jajajaja


¿Cómo vistes tus joyas y cuál es tu uniforme de joyería?

La verdad es que no he llevado nunca muchas joyas. Pulseras y collares no tengo, ahora solo llevo anillos y unos aros básicos de pendientes. Soy más de plata que de oro pero últimamente me apetece combinar. Creo que un buen uniforme para mí, por ejemplo para una ocasión especial, sería un vestido largo negro con un escote especial y un collar en plata, nada más. 


¿Cuál es la joya más significativa que posees? ¿De dónde viene y qué significa para ti?

Creo que ahora mismo es tu anillo. Es una pieza que siento especial porque tú también lo tienes, y eso nos acerca un poquito más en la distancia. 

 

Habla de tu relación con la marca Carla Souto y qué es lo que destacarías.

Es bonito porque he visto nacer esta marca, y desde el principio hemos trabajado juntas a la hora de desarrollar y mostrar las piezas, y de crear un universo alrededor, y creo que siempre hemos llegado a resultados muy lindos. Creo que destacaría sobre todo la unidad en narrativa que existe dentro de cada colección, y que nazcan de ideas personales tuyas y de cosas que te mueven, supongo que porque me veo reflejada en como yo también trabajo y como trato de conectar con el otro. 








Rita Laranja es diseñadora gráfica, ilustradora y artista. Su trabajo multidisciplinar se centra en el proceso manual, en el uso de técnicas artesanales de grabado y cerámica, consiguiendonos transportar a otros mundos visuales y táctiles. Desde los primeros días de la marca, ha desempeñado un importante papel en la creación de la identidad gráfica, siendo la mente detrás del primer logo y actualmente inmersa en la elaboración del segundo, un proyecto en el que lleva trabajando varios meses. 

Hola Rita, cuéntanos un poco sobre ti.

Nunca sé qué responder a esto, no me gusta poner etiquetas ni definirme como esto o aquello. No soy lo que estudié, no soy mi trabajo…


¿Cómo abordas tu proceso creativo?

Siguiendo este orden: Idea > investigación > bocetos > crisis existencial > más investigación y moodboard > desarrollar proyecto > cuestionarme todo > hacer > repetir.


¿Podrías describir tu estudio? ¿Cómo se siente trabajar allí?

Es una nave grande, compartida con varias personas, donde tengo una salita. Es un ambiente muy agradable con personas amables que me inspiran a producir y a ser mejor.


¿Quiénes son las mujeres que más te inspiran?

Las mujeres que están cerca de mí, especialmente mis amigas. Son las mujeres que más me motivan y me hacen sentir segura. Veo lo que ellas consiguen alcanzar y me dan ganas de trabajar y continuar.


¿Qué hace que un día sea bueno para ti?

Aquellos días en los que vas al gimnasio por la mañana, de camino a casa pasas a comprar flores y pan. Cocinas una buena comida y vas a trabajar al estudio, al final del día tomas una copa con los amigos y después vuelves a casa. Las cosas simples de la vida.

¿Cómo describes tu estilo? ¿Ha evolucionado con el tiempo?

Tal vez sea una mezcla entre influencias japonesas y de mi propia cultura. Claro que ha evolucionado, como he evolucionado yo misma, mi “estilo” crece conmigo a medida que me voy encontrando y entendiendo que tiene sentido para mí. 

¿Cómo te ayudaron la música y el arte a moldear tu estilo?

¡Qué pregunta tan difícil! La música me ayuda mucho a inspirarme y a imaginar; hago siempre una investigación visual para mi trabajo, visitar exposiciones, piezas de teatro, etc. me inspira mucho y me llena de ideas y de motivación.




Rita también ha colaborado con sus cerámicas como en la imagen superior.



¿Qué es lo que más valoras de la artesanía?

¿Todo? La sabiduría que es necesaria tener para producir, la técnica, la dedicación y el amor de esa práctica, la atención al detalle, el trazo manual y la presencia humana en el trabajo final.


¿Qué significan las joyas para ti?

¡Hm! Nunca había pensado sobre este tema… Nunca usé mucha joyería, siempre tuve miedo de perderla. Ahora me gusta tener una u otra pieza especial y usarla de vez en cuando. Me gusta la idea de que antes la joyería estaba unida a la herencia, tú heredabas las joyas de tu madre y abuela y tenían mucho significado. Tal vez lo siempre significó para mí fue ¿riqueza?


¿Qué piezas hay en tu joyero? ¿Cuáles usas en un día normal?

Tengo un poco de todo pero principalmente pendientes, que es lo que más uso. También me encantan los anillos pero normalmente no tengo dinero para anillos de buena calidad.


¿Cuál es tu joya más especial y cuál es la historia detrás de ella?

El anillo de compromiso que fue hecho por una de mis mejores amigas y que me regaló la persona que más me gusta en el mundo.


Habla de tu relación con la marca Carla Souto y qué es lo que destacarías.

Todo el proceso manual y dedicación a cada pieza. Me encanta que se note la presencia humana, como las marcas del martillo y de las huellas dactilares. Dentro de unos años podrás mirar una pieza y ver que un humano pasó por aquí y cómo pensaba la artista. Esto para mí es muy importante y agrega mucho valor.