La colaboración entre Galerie Estrada y Carla Souto se plantea como un ejercicio de continuidad histórica que revisita el lenguaje escultórico de comienzos del siglo XX, especialmente los cambios estéticos en torno a 1908, cuando la fluidez del Art Nouveau comienza a transformarse hacia una sensibilidad más estructurada y moderna.
La colección, compuesta por siete piezas únicas que abarcan alta joyería y objetos domésticos, apuesta por la inteligencia material y el trabajo artesanal frente a la producción en serie. Realizadas en plata de ley, laca japonesa urushi y piedras semipreciosas, las obras destacan por la huella directa del gesto manual y por su capacidad de conservar la intervención física de la artista.
Bajo la dirección curatorial de Estrada, el proyecto establece un puente entre el archivo histórico y la práctica contemporánea. El trabajo de Souto se basa en el gesto como herramienta de creación, privilegiando la modelación orgánica frente a la línea controlada, y trasladando recursos propios de la escultura al campo de la joyería, donde cada pieza se entiende como un objeto artístico situado.
Más que una referencia al pasado, la colección activa técnicas artesanales ancestrales para dialogar con preocupaciones contemporáneas relacionadas con el territorio, la materialidad y la ética del hacer. El resultado es una reflexión sobre cómo los objetos decorativos funcionan como portadores de narrativa, origen y forma.
La presentación tuvo lugar el 7 de julio de 2026 en París. Posteriormente, la exposición viajó a Miami, donde permaneció abierta al público hasta octubre de 2026. En septiembre del mismo año, se presentó también una publicación del proyecto en colaboración con la fotógrafa Anastasiia Duvallie, ampliando el universo visual y conceptual de la muestra.